Cuando estamos metidos en un proyecto suele pasar que hay muchas cosas que hacer y en medio de ese barullo nuestro cerebro aprovecha para ir dejando aparcadas, una y otra vez, esas tareas que nos gustan tanto.
Lo peor es que es de manera inconsciente y es necesario hacer un trabajo consciente para que esto no nos suceda tan a menudo.
¿Quieres saber cómo? Dale caña
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Es preocupante que sea tan común
Después de mi experiencia haciendo mentorías artísticas, de proyectos y de otras temáticas, la semana pasada volvió a pasar.
Sí, estaba con una clienta y me nos volvimos a dar cuenta de que una vez más aparecían todo el rato EXCUSAS.
Y entonces me di cuenta de lo importante que es visibilizarlas y saber cómo abordarlas. Porque no era la primera vez, no. Me ha pasado en casi todos los acompañamientos que he realizado.
Y ojo! Que yo también las uso pero las mantengo a raya.
¿Qué son exactamente?
Las excusas toman un lapso de tiempo entre 5 minutos (mirar un mail en el móvil) a semanas enteras (hacer el trabajo de la universidad al límite del plazo de entrega) y resulta que somos auténticos…EXPERTOS.
Sí, como oyes, expertos.
Las hay de todos tipos y colores pero oye que se aprende a dejarlas k.o.
Yo de pequeña era un desastre. Todo lo dejaba para el final, todo tenía una fecha mejor, todo era prorrogable. A mi madre la tenía loca perdía.
¿Qué me pasaba al final? Que acababa agobiada, que me pillaba el toro y que prometía no hacerlo más (hasta la próxima).
¿Qué hacer con esto?
La premisa es la siguiente: aprender a REBATIR tus excusas.
Sí, sí, como si discutieras con ellas, o con la parte de ti que se las inventa.
Así que te propongo este ejercicio:
- Cuando estés haciendo una tarea y aparezco un pensamiento que te indica que quizás es momento de dejarla a medias para hacer otra cosa, identifícalo. No vayas a hacer eso que tu cerebro te intenta convencer de que hagas. Para un momento. Bien hecho.
- El segundo paso es preguntarse: ¿Esto es una excusa? ¿Es realmente urgente o prioritario?
- Si en el paso anterior te diste cuenta de que es una EXCUSA. Conscientemente la postergas, es decir, le pones un momento concreto para hacerla. No la dejes en el aire.
- Si, por el contrario, tu respuesta es que lo que se te ha ocurrido es urgente o prioritario, entonces decide cuándo vas a terminar la tarea que estás ahora postergando, tampoco la dejes en el aire.
Y esto puede parecen simple o sencillo pero es NECESARIO para que cada vez tus excusas te quiten menos tiempo.
No te lo cuento, lo hago
Mejor te lo ilustro con un ejemplo porque arriba parece que te estoy explicando un cuento de estos de “elige tu propia historia”.
- Yo estoy escribiendo un post para Instagram y mi cabeza me dice: “Hey Laura, tienes que llamar a tu madre”. En este momento, a medio levantarme de la silla, pienso que igual es una excusa. Me paro y me vuelvo a sentar.
- Me digo: ¿Es una excusa?
- Me respondo que sí, que en realidad es sólo por charlar de la vida. Entonces decido que voy a dedicar 10 minutos más al post y luego llamar a mi madre.
- O…me respondo que no, que no es una excusa porque quedé en avisarla de algo importante y se me pasa la hora. Luego decido que ahora mismo voy a tomar 10 minutos para llamar y charlar con mi madre y que después de esos 10 minutos voy a volver al post.
¿Mejor? Es que a veces me relío.
Focus
Dicho todo esto sólo me queda decirte que esto es lo que se llama trabajar con foco, con concentración.
Es normal que nos asalten pensamientos y ganas de hacer otras cosas y eso no significa que seamos desastres o que no seamos personas centradas. La cosa es que hay que aprender a ponerse los tiempos de trabajo y respetarlos si queremos que nos cunda el tiempo y no perder la tarde en nada.
Espero que te haya gustado y…nos vemos por aquí.



