Cuando emprendemos o cuando empezamos un proyecto, solos o en equipo, resulta que no siempre todo sale como queremos, en el tiempo que queremos o las circunstancias son las ideales.
A veces, muchas de ellas en realidad, hay que tomar decisiones y hacer cambios y esto…puede hacerse un poco cuesta arriba.
¿Quieres saber por qué? ¿Quieres que te cuente qué hago yo para fluir con los cambios y tenerlo bajo control? Dale caña!
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Te hago una intro pa que sepas de dónde viene esto
Cuando empecé a emprender tomé la primera decisión que era: EL NOMBRE. ¿Cómo me llamo? Para ello creí que lo mejor era ponerle un nombre a la web (tavoradelariva.com) y otro a mi cuenta de Instagram (@transfocoteatro) porque mi idea era que lo que yo iba a promocionar y contar en Instagram era sólo una parte de todo lo que yo ofrezco.
Sin embargo, hace ya unos meses que hice el primer cambio gordo: EL TEMA. Joder, sí, cambié radical a qué cosas me enfocaba y simple y llanamente porque vi que lo anterior no me terminaba de funcionar como yo quería.
Resulta que yo no lo sabía pero emprender es básicamente TOMAR DECISIONES. Sí, nadie te da nada hecho y dentro de lo que hay hecho, también hay que decidir.
Tú te conviertes en dueño y señor de tu castillo y, por lo tanto, responsable de todo él.
Y con las decisiones muchas veces vienen CAMBIOS. Tomar un camino u otro puede implicar cambiar de rumbo.
Y resulta que ahora ya no siento que Instagram y la web deban tener nombres distintos, así que voy a poner el mismo a todo: «tavoradelariva» (maravillosos y señoriales apellidos que heredo de mi padre y mi madre).
Total, vamos al turrón. De todo esto he podido extraer aprendizajes y tips que creo que te pueden ayudar en el camino. Vamos!
3 aprendizajes sobre emprender y tomar tus propias decisiones
Lo primero de todo es ACCIONAR. Joder, qué trabajito me costó entenderlo. Hay que moverse aunque sea un poquito. Hay que lanzarse a la piscina pero mirar primero que hay un poquito de agua.
Con esto me refiero a que está genial salir de la zona de confort pero no es necesario esperar a que la “situación perfecta” se presente porque esa es nunca. Entonces te recomiendo que pruebes cosas, que te muevas, que veas qué funciona y qué no. Y esto, obviamente, trae consigo cambios que debemos aceptar como parte del camino.
Está genial trabajar la parte mental (y a mí me encanta) pero hay que mover el culo.
Lo segundo es el ACOMPAÑAMIENTO. Mi suerte es que tengo una mentora increíble y maravillosa que me va allanando el terreno y acompañando, desde la sabiduría, en todo el camino. No te hace el trabajo, ojo!, te ayuda, te guía, te da soporte, te agarra la manita cuando te da un miedo y te levantas cuando te caes.
Y el tercero, y no por ello menos importante, es ESTAR ABIERTO AL CAMBIO. Es muy complejo, más de lo que parece. Obviamente depende mucho de tu personalidad pero siempre intentar cambiar se hace un poco cuesta arriba ¿no? Pero te aseguro que dejarse fluir es lo mejor.
3 tips a tener en cuenta ante un cambio
Lo primero es la INTUICIÓN. Cree un poco en ti mismo, si sientes que algo tiene que cambiar. Tienes experiencia, conoces algo de lo que estás haciendo y te conoces a ti. Tu intuición es válida y útil, no es magia, es información en tu inconsciente. Eso sí, párate y analízalo.
Lo segundo es NO SENTIRLO UN FRACASO. Sabemos cuál es el objetivo y en qué camino empezamos a ir a por ello pero no sabemos al final cuántos atajos o no vamos a tener que tomar. No es un fracaso, es un aprendizaje.
Lo último es hacerlo AMOROSAMENTE. No te marques un cambio loco (a no ser que creas que es lo mejor para ti), hazlo amorosamente, pasito a pasito, de la manera en la que más te estés respetando. No se trata de esperar que haya cero riesgo porque eso no va a pasar, ni nunca vas a creer que es el momento perfecto. Ve moviéndote poco a poco pero muévete.
Cerrando el tema
Te digo, por experiencia, que si estás sintiendo que eso de los cambios no es para ti, SE APRENDE.
A fluir se aprende.
A escucharte a ti mismo se aprende.
A cambiar sin mucho estrés se aprende.
Y se aprende caminando, haciendo, cambiando.
Con esto te animo a que creas en tu intuición, a que abraces tus cambios, a que no los veas como tachones en tu expediente y a que te juzgues menos.
Espero que te haya gustado y…nos vemos por aquí.



