¿Quién es la musa? ¿Cómo la llamamos?
A veces pareciera que es imposible ser original y creativo o que uno no es el «elegido» y no tiene esa gracia.
Pues mira, te lo digo claro, la creatividad y la inspiración se entrenan.
¿Quieres saber más? Dale caña
Contenidos:
¿Quién es la musa?
La musa no es más que una forma poética de llamar a la INSPIRACIÓN.
Según la RAE, además de introducir aire en los pulmones, significa “estímulo o lucidez repentina que siente una persona y que favorece la creatividad”.
Oye y…si lo vemos así parece que es cosa del destino, de magia, de ser el elegido como Harry Potter (sí, soy un poco friki de estas cosas).
Pero no lo creo así. Qué coño, dejemos lo correcto, NO es así.
Lo primero es desmitificar
La primera parte va dirigido a esas personas que creen que no son creativos, que no pueden crear que ellos eso no lo tienen.
Es verdad que hay gente que es más creativa que otra de serie, de natural. Depende mucho de la personalidad de cada uno, de sus intereses, de su crianza, su educación… Pero esto no quita que la creatividad y la inspiración es algo que se entrena.
Sí sí, se entrena ¿Te crees que yo sabía opinar con “criterio” sobre una obra de teatro antes de haber hecho y leído un montón de ellas? Pues mira, spoiler, NO. Y ahora ahondaremos en esto.
Mito 1 K.O.
La segunda parte es esa cosa de creer que las personas más creativas o que ya llevan como mucho recorrido en el ámbito artístico (o en ámbitos en los que crear y traer ideas a la tierra es habitual) SIEMPRE tienen ideas y NUNCA tienen crisis.
Yo no llevo 50 años en esto pero ya te puedo decir que en crisis estamos todos y que a veces la creatividad parece que tiene cupo y que ya lo hemos agotado. Yo misma he tenido épocas súper fértiles en cuanto a ideas creativas y épocas en las que, sinceramente, no le echaba tantas ganas y es aquí donde está el punto.
Mito 2 K.O.
Ya sé, ya sé que no te estoy dando las soluciones, ahora vamos a ello.
“Si viene la inspiración que me coja trabajando”
Algo así vino a decir Picasso. Míralo que listo, que le coja trabajando jajaja, pues claro, sería lo ideal pero ya te digo yo que si tienes el cerebro entrenado, la inspiración vienen en cualquier momento.
Para el Mito 1. La creatividad se entrena.
A la pregunta que hice arriba, pues claro que no sabía nada de teatro hasta que no me vi inmersa en varios procesos teatrales en los que tenía que desarrollar una obra, unos personajes, un vestuario, un atrezzo… Claro que no apreciaba el teatro de la misma manera antes y después.
Lo mismo sucede con las películas. Todo gran cineasta te dice que si quieres hacer cine lo primero que tienes que hacer es consumir mucho cine. Y parece algo evidente pero es que es lo básico y lo más necesario.
¿Cómo quieres ser creativo si no consumes nada que te pueda encender la bombilla?
Si yo quiero, por ejemplo, reformar mi salón pero no tengo ni idea de interiorismo ¿Cómo voy a pretender tener ideas sobre lo que poner en mi salón si no miro ni el catálogo de ikea? MAL, TODO MAL. Tendré que empezar por mirar cosas relacionadas y echar horas y probar hasta que me venga LA IDEA.
Para el Mito 2. La inspiración se llama.
Como te dije arriba, no llevo 50 años en esto pero he tenido la suerte de llevar ya una década, de tener bastante procesos creativos a la espalda y de conocer mucha gente increíble que sí que llevaba un recorrido que triplica el mío.
Y la cosa es que estas personas tan genias no paran. Están todo el rato buscando, inspirándose, reinventándose. Y esto no es casual, es que es lo lógico. Hay que moverse, mantenerse alerta y tener siempre la cabeza puesta en la IDEA.
Esto significa estar abierto a que aparezca. Tener las cosas rondando y que todo lo que veas pueda servir de ese estímulo al que la RAE llama inspiración.
Oye y…¿La anécdota de este artículo dónde está?
Tranquilos, ya sabéis que hablo por los codos y que no puede faltar la batallita de abuela.
Andaba yo en unas clases de teatro físico de segundo curso y, claro, ya después de haber pasado un año aprendiendo las bases y la técnica, ese curso tocaba ponerse directamente a crear una pieza.
Yo estaba completamente emocionada porque era como un paso de gigante.
Total, que el primer día de clase el profesor nos propone una temática y nos da 4 semanas para llevar la primera versión de nuestra escena o de nuestra propuesta sobre la que luego crearíamos o adaptaríamos según lo que fuera surgiendo.
Cuando propone el tema yo conecto inmediatamente con el texto de una obra de Lola Blasco, “Siglo mío, bestia mía” (hermosa y maravillosa pero eso ya lo dejamos para hablar otro día). “¡Vaya!” –pensé- “¡Qué fácil!, ¡Qué suerte he tenido que se me acaba de ocurrir ya la idea!”. JA JA JA
No sabía yo en ese momento que la inspiración me la estaba jugando pero antes de seguir os hago inciso. ¿Creéis que si yo no hubiera en algún momento leído, conectado y trabajado esta obra se me hubiera ocurrido usarla en mi escena? Pues claro que no. A pesar de como sigue la historia, la inspiración vino porque tenía el material en mi inconsciente y el esfuerzo mental de traerlo al consciente. El cerebro hizo su trabajo solito.
Bueno, retomando. Resulta que yo toda contenta con mi texto me pongo a trabajarlo y todo lo que salía me parecía horrendo (pero lo estaba trabajando, punto importante). Días y días y días y yo no tenía NADA. El texto vacío sin propuesta escénica. “¡Bravo Laura!” –pensé irónicamente- “Tienes un pedazo de idea y la estás desperdiciando”.
Entonces cogí una pizarra, post it de colores, bolígrafos, todo el arsenal artístico puestos disposición y me puse a colocar mis ideas aunque me parecieran horribles. Las ordenaba, les buscaba espacio, las transformaba y así empezó a gestarse mi escena.
Sin embargo, le faltaba algo, algo que conectase todo. Me pasé horas sentada en un banco mirando la pizarra y cambiando cosas hasta que me aburrí. Entonces empecé a jugar y a balancearme en el banco en el que estaba sentada y … EUREKA. Eso era, el banco. Era esa cosa que estaba buscando como hilo conductor. JODER, ESTABA AHÍ TODO EL RATO.
Y… ¿Creéis que se me hubiera ocurrido si no me hubiera puesto un día y otro y otro a dar vueltas a lo que estaba creando? Pues no.
¿Vino ese eureka, esa inspiración? Sí.
¿Fue de gratis? No. Claro que no.
Total y en resumen que me relío yo sola
Que la inspiración y la creatividad se entrenan y se trabajan.
Que si crees que no eres creativo, te falta ponerte en la mesa y pensar sobre qué quieres tener la idea y nutrirte de cosas que te aporten para que la musa venga.
Que si eres creativo pero tienes una “mala racha”, te digo que has descuidado a la musa, la relación se está deteriorando. Así que no la dejes morir, dale amorcito, reconecta con tu parte creadora y a darle caña. Ya sabes cómo se hace.
Y ahora, a ponerlo en práctica.
Pues con esto y un bizcocho…contarte que a la musa hay que bailarle el agua, decirle cosas bonitas y regalarle nutrición. Decirte que yo durante mucho tiempo creía no ser creativa y a día de hoy sé que lo soy y en muchos ámbitos y no es más que entrenar a tu cerebro para ello. Sin embargo, he tardado mucho en darme cuenta, en encontrar la manera y las herramientas para hacerlo. Afortunadamente, ahora tengo muchas y eso me ha traído muchos proyectos distintos en los que trabajar y aprender muchísimo.
Si estás interesado en dejar de sentir que te quedas estancado cuando quieres crear o que no sabes por dónde empezar para tener ideas …escríbeme o bichea las mentorías, seguro te interesan! Además, justo tengo un taller sobre esto! Dale caña
Espero que os haya gustado y…nos vemos por aquí!



