“Sí tranqui, yo puedo con todo” Y luego no puedes con todo, te faltan horas en el día y todo se te hace bola, ¿verdad?
No sabes cuánto te entiendo. El tiempo para mí siempre fue una obsesión pero ya no más. Hemos venido a disfrutar.
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Esto viene ya de pequeña
Mis padres cuentan, y hay pruebas gráficas de ello, que yo de pequeña me quedaba dormida haciendo cosas.
Ahí no queda la cosa, yo les pedía mudarme a un país en el que no se durmiera porque tenía muchas cosas que hacer como para perder el tiempo durmiendo (quién me diría esto a mí ahora).
Estaba ya fatal desde entonces, chavales.
A ver, es verdad que yo siempre he querido hacer muchas cosas y no parar, pero de ahí a la obsesión que vino después…
“Yo puedo con todo”
Cuando crecí empecé a querer que mi día tuviera más de 24 horas para poder trabajar más, estudiar y aprobar y poder compaginarlo con todo lo que yo quería hacer.
¿Hola? ¿Más horas para trabajar? Nena! Disfruta del tiempo que tienes (esto me habría dicho yo hace ya unos pocos de años).
Y con esto no quiero decir que no puedas con lo que te propongas, no. Eso es otro tipo de “yo puedo con todo”. Con esto quiero decir que no abarques más de lo que tu vida puede.
Nos volvemos adictos a hacer y hacer sin parar, llenar nuestro calendario, nuestra agenda, cuando en realidad se pueden hacer muchas cosas y a la vez disfrutar de no hacer nada.
¿Qué hacer con esto?
Si has llegado hasta aquí es porque en cierta manera te sientes identificado con esta niña loquita (con cariño a mi niña del pasado) que quería no dormir y hacer más cosas.
Así que te traigo las enseñanzas que yo saqué de ser una agonía del tiempo por si te sirven para algo:
- Sé realista: Sí, realista, ni más ni menos. Antes de meterte en más fregaos, evalúa si tienes tiempo y ganas de coger algo más en lo que ocuparte. Esto va a empezar a aliviar tu agenda y tu mente de tanto agobio.
- Organízate: Con el tiempo y las tareas que tienes no te queda otra que crear un puzle en el que todo cuadre bien sin hacer que tu energía se quede por el camino. Elige tu herramienta de organización favorita (ya sea virtual o analógica) y ponte manos a la obra. Yo suelo trabajar por semana pero hay gente que prefiere organizar el mes o el trimestre, you choose Darling.
- Disfruta: La vida es un carnaval dijo Celia Cruz pero es que si estás todo el rato trabajando te lo vas a perder, chaval. Así que cambia la mentalidad. Don´t be Workaholic please (te lo dice la mega adicta a su trabajo). Y verás, esto aunque ya lo veía venir desde hacía tiempo no le ponía límites ni separaba mi trabajo de mi tiempo de ocio, lo mezclaba todo y lo hacía todo a trozos. Así que divide y vencerás!
- Medita: Si te agobia en exceso y el estrés te come demasiado: medita. A mí, como persona súper nerviosa que soy, me costó mucho meditar y entender lo bien que me hace. No va a arreglar tu problema con el tiempo pero te va a ayudar a relajar los nervios y desde ahí hacer los pasos anteriores a este. Pruébalo, 10 minutos, ponte una cualquiera en youtube o a mi colega Rose Winter con su proyecto Florecer desde dentro, que es una crack y da gusto escucharla. Podéis mirarla aquí.
…y échate una siesta
Dicho todo esto sólo me queda decirte que el último consejo es que duermas y descanses bien. Tu cerebro y tu cuerpo necesitan estar a punto para que todo lo que tú quieras proponerles.
Recuerda, tú puedes con todo pero no quieres volverte loco ni workaholic. Be realistic, be happy my friend.
¿Qué por qué pongo cosas en inglés? Porque suena a eslogan y a mí me hace gracia.
Espero que te haya gustado y…nos vemos por aquí.



