¿Cómo no iba a hacer un post sobre esto si el teatro a mí me cambió la vida? La verdad que supuso un antes y un después.
Podría haber puesto un millón de razones más pero para sintetizar, os traigo 5.
¿Quieres conocerlas? Dale caña
Contenidos:
Esta es simple: es divertido
El teatro está guai, está chulo, es entretenido, mola y punto. Además de una profesión puede ser un hobbie bastante entretenido. Poder crear y mostrar tus propias historias, espectáculos, vivencias… Te permite explotar tu creatividad y encima, conocer gente a la que le gusta hacer algo igual que a ti.
Esta es típica: la timidez
Es una de las razones por las que más personas se arrancan a apuntarse a clases de teatro, porque sienten que son tímidos, que tienen vergüenza de hablar en público.
Y…me dirás ahora ¿esto es verdad? ¿ponerte del tirón delante del público te va a quitar la vergüenza?
Pues en parte es cierto porque se trabaja mucho tanto la timidez como la inseguridad y no sólo delante del público. Además, se trabaja desde la diversión y la experiencia es más liviana y menos traumática que obligarte a perder la timidez a golpe de hacer power points en clase. AUNQUE, OJO AL DATO, vengo a desmitificar eso de que las personas que actuamos carecemos de vergüenza, NO es cierto, NO me extirparon la vergüenza cuando quise ser actriz. Tengo vergüenza pero he aprendido a gestionarla, ea, toma frase potente.
Esta es muy bonita: el trabajo colectivo
En el teatro se trabaja, principalmente, en grupo.
Esto ayuda a conocerte, a coordinar y gestionar el grupo. A coincidir con personas con tus mismos intereses, aficiones o inquietudes. Además que si todos trabajáis vuestra vulnerabilidad a la vez, es un camino muy precioso. Da menos miedo y te sientes apoyado en todo momento.
Esta es de mis favoritas: el cuerpo
Corporalmente se aprende muchísimo.
A través de diversas técnicas y herramientas de creación, uno se da cuenta de qué lenguaje no verbal utiliza, de cómo se mueve y permite aprender herramientas corporales. Se aprende a través de investigar con el propio cuerpo y cómo utilizarlo para crear personajes o en la vida diaria.
Al final, es aprender a ser más consciente de nuestro movimiento.
Esta suena a mística: el autoconocimiento
Ya me vengo a poner seria en este punto.
Al crear un personaje uno se busca a sí mismo, se explora y pone esa parte de sí que tiene que ver con la obra, las escenas y su personaje. Esto implica, al final, trabajarse interiormente.
Esta es de mis partes favoritas a la hora de realizar un proceso teatral. Te permite adentrarte en ti mismo y conseguir sacar de adentro el personaje de la obra. Además te permite interpretarlo de una manera mucho más natural
Osea que…
Y después de estas 5 razones, ¿qué más queréis? Podría escribir más posts explicando más razones por las que hacer teatro es beneficioso y maravilloso para la vida pero creo que estas ya son suficientes como para que os animéis a probar alguna clase de teatro.
Espero que os haya gustado y, nos vemos por aquí!



