He puesto este título como si fuera la que sólo me ha salvado la vida UNA vez, pero no es así, lo hace continuamente. La diferencia es que antes acudía a estas herramientas de manera inconsciente y ahora lo hago de manera consciente. No, te aseguro que esto no es una flipada cualquiera, sigue leyendo y te cuento.
Contenidos:
¿Qué me pasó para ahora decir que el teatro me salvó?
Hubo una ocasión concreta en la que el teatro apareció y me vino como mano de santo. Os cuento: yo de pequeña era muy extrovertida y me encantaba cantar, bailar, actuar y todo lo que significara subir a un escenario a mostrarse y enseñar. Sin embargo, cuando entré en el instituto se juntó el hambre y las ganas de comer, era estudiosa y encima aún tenía cuerpecito de niña pequeña, no, no era aún “UNA MUJER”. Y entonces, era la diana de los comentarios y todo lo extrovertida que yo era se quedó adentro y no me gustaba. Yo no era así.
Encontré en el teatro un hueco en el que podías ser lo que quería y como quería. Romper con la vergüenza en la vida es muy complejo pero en el teatro hay truco. Ya de por sí, en el teatro existe un código entre público y actores en el que se supone que la actriz está actuando, es decir, no hace de ella misma si no de un personaje al que interpreta. Así, con esta base, yo me permitía ser, mostrar sin miedo a las burlas. Además, me permitió trabajar con mis inseguridades tanto físicas como de pensamiento, en el sentido de que no me sentía capaz de hacer ciertas cosas, no talentosa.
¿Y qué más?
Si todo esto te parece poco, el teatro además me ha ido poniendo en medio de mi camino de vida a mucha gente diversa, de todas las edades, nacionalidades y profesiones que a día de hoy quiero muchísimos, que son personas de apoyo y que en el instituto pocas relaciones del estilo tenía, hasta que me cambié a otro centro cuando tenía 15 años donde también encontré a gente muy hermosa que hoy en día son pilares fundamentales en mi vida.
Aprendí a tener relaciones más sanas, a ser como quiero ser, a comunicarme desde lo que realmente siento o pienso, sin temer a lo que diga le resto. Hoy en día soy muy feliz con la persona que soy, lo que no quita que siga trabajando para mejorar OJO, y por eso estoy poniendo todo mi esfuerzo en crear espacios en los que se pueda aprender esta forma de vida.
Vamos, que es genial, ¿no?
Pues sí, para qué mentir, el teatro me ha servido siempre, y me sirve, de herramienta para salir a flote cuando lo paso mal. Y hasta aquí mi experiencia de cómo me salvo el teatro. Os animo fuertemente a probarlo y a que lo descubráis porque sirve para todo, es más apañao que un jarrillo lata.
Para cualquier duda, consulta o lo que queráis compartir, aquí estoy!
Espero que os haya gustado y, nos vemos por aquí!



